La fallida ejecución en EEUU reaviva los llamados para abolir la pena de muerte
Un fallido intento de ejecución en Estados Unidos, que dejó con vida a una mujer tras dos inyecciones letales, reavivó el jueves llamados para que el estado de Tennessee elimine la pena de muerte.
Christa Pike, de 50 años, fue hospitalizada luego de que fracasara la aplicación de la pena capital el miércoles por la noche. Un día después, su estado de salud se desconocía y las autoridades de Tennessee no explicaron cómo logró sobrevivir a dos dosis letales de pentobarbital.
Robin Maher, directora del observatorio especializado Death Penalty Information Center (DPIC), referencia en Estados Unidos, declaró a la prensa que "no hay precedentes" de un caso así.
El pentobarbital, un potente barbitúrico, es utilizado en la asistencia al suicidio en los países donde esta práctica es legal y en procedimientos de eutanasia veterinaria.
El jueves, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, instó al estado de Tennessee a desistir de ejecutar a Pike.
"El caso de Christa Pike deja al descubierto múltiples razones por las que debería abolirse la pena de muerte", señaló su oficina en X.
"El sufrimiento prolongado —físico y mental— derivado de múltiples intentos fallidos de ejecución es abominable y cruel. Y siguen sin resolverse cuestiones clave sobre la equidad del juicio", afirmó.
Los abogados de Pike dijeron en un comunicado que se cumplieron todos los riesgos sobre los que habían advertido antes de la ejecución: "dificultad para acceder a las venas, venas dañadas, pentobarbital degradado y falta de atención médica de emergencia".
- Ronquidos -
Pike ya había atraído atención mediática pues habría sido la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años.
Testigos del procedimiento realizado en la prisión de máxima seguridad Riverbend, en Nashville, dijeron que Pike siguió respirando y roncando de forma audible tras recibir las dos inyecciones de pentobarbital.
"Un par de veces miró hacia la sala. En un momento, preguntó al personal penitenciario si se suponía que debía sentirse así", relató en CBS News Kim Chandler, periodista de la agencia Associated Press.
"Nos limitamos a escuchar (...) sus ronquidos y su respiración muy fuerte durante casi una hora", dijo Catherine Sweeney, de la televisión WPLN.
La condenada estaba "roncando estruendosamente, claramente muy viva" cuando los periodistas fuimos conducidos fuera del área, señaló Chandler a CBS.
El Departamento de Prisiones de Tennessee aseguró que "siguió cada paso del protocolo de ejecución" estatal y que luego trasladó a Pike a un "centro médico fuera del recinto".
El gobernador de Tennessee, el republicano Bill Lee, ordenó la apertura de una investigación independiente y suspendió otros procedimientos.
"La ejecución pendiente que estaba programada no se llevará a cabo este año", anunció Lee, en aparente alusión a la ejecución del asesino convicto Gary Wayne Sutton, prevista para el 3 de diciembre.
- Abuso sexual en la infancia -
Pike fue condenada a muerte por el asesinato en 1995 de Colleen Slemmer, de 19 años, una de sus compañeras en un centro de formación profesional. Pike tenía 18 años en ese momento. Sus dos cómplices, también adolescentes, escaparon de la pena capital.
El asesinato acaparó la atención nacional después de que el cuerpo de Slemmer fuera hallado con una estrella de cinco puntas grabada en el pecho, un símbolo asociado con el satanismo.
Tras una avalancha de recursos legales de los abogados de Pike que retrasaron el inicio de la ejecución durante varias horas, el miércoles por la noche la Corte Suprema de Estados Unidos allanó el camino para que se aplicara la pena.
Los abogados de Pike habían alegado que se le debía conceder clemencia debido a la corta edad en el momento del crimen y a sus problemas de salud mental.
También alegaron que sus antecedentes de abuso sexual durante la infancia, trastorno de estrés postraumático, así como un trastorno sanguíneo que padecía, harían que la inyección letal le causara un "sufrimiento innecesario".
En Estados Unidos, solo 18 mujeres fueron ejecutadas desde 1976, según el DPIC.
La pena capital ha sido abolida en 23 de los 50 estados estadounidenses. Otros tres, California, Oregón y Pensilvania, mantienen una moratoria sobre las ejecuciones.
O.Meyer--VZ