Ceuta acoge con fervor a los reyes de España, en visita de alto voltaje diplomático
Una multitud enfervorizada recibió este martes a los reyes de España en Ceuta, enclave español en el norte de África reivindicado por Marruecos, en una visita de alta tensión diplomática apenas dos meses y medio después de la entrada masiva de migrantes desde el país vecino.
Entre vítores de "Viva España" y "Viva el rey" y con una marea de banderas españolas y de Ceuta, una muchedumbre mostró su emoción por la presencia de Felipe VI y Letizia, en su primera visita al enclave desde su subida al trono en 2014.
"Esperábamos hace mucho tiempo esta visita", que "significa mucho porque es un apoyo para que el vecino de al lado, Marruecos, no esté siempre con la intención esa de que Ceuta y Melilla son de Marruecos", afirmó a la AFP Toñi Jiménez, una auxiliar de enfermería de 56 años.
Los monarcas correspondieron permaneciendo largos minutos estrechando manos y dejándose tomar fotos por las personas que abarrotaron las calles aledañas al edificio del Ayuntamiento de la ciudad autónoma.
"Ha sido un placer y un orgullo darle la mano, y le hemos dicho todos 'No nos olvides', y él ha dicho 'No, no os olvidamos", relató Cristina Carrasco, una funcionaria de 50 años.
Los reyes, que dormirán en Ceuta, partirán el miércoles a Melilla, el otro enclave español norafricano. Su estancia se produce a semanas de las elecciones en España del 29 de noviembre, con la migración como uno de los temas polémicos.
El último rey español que visitó estos enclaves fue Juan Carlos I, padre del actual monarca, en noviembre de 2007. Aquel viaje derivó en una crisis diplomática con Rabat, que reivindica su soberanía sobre ambos territorios.
Días antes de la visita, el rey de Marruecos, Mohamed VI, rechazó cualquier "presión" o "chantaje" sobre la cooperación con España y denunció la "instrumentalización" de la crisis migratoria.
- El momento "más difícil" -
"Muchas gracias por venir a sembrar confianza donde más se necesita la confianza", declaró ante los reyes el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, quien afirmó que el territorio vive el momento "más difícil de [su] historia reciente", con su soberanía "en jaque".
Ceuta, con algo más de 80.000 habitantes, intenta recuperar la normalidad tras la conmoción provocada por la llegada de más de 70.000 migrantes procedentes de Marruecos a finales de julio.
Aunque la mayoría regresó en las horas posteriores, varios miles permanecieron en este pequeño territorio situado entre el Mediterráneo y el Atlántico, donde parte de la población se sintió abandonada por el Estado.
El lunes se conoció que buques de guerra marroquíes entraron en aguas de Ceuta durante el flujo de migrantes en julio, lo que fue calificado este martes por la portavoz del gobierno español de "hecho puntual que se resolvió con la más absoluta normalidad entre dos países en el marco de sus relaciones de buena vecindad".
Ana María Díaz, una jubilada de 69 años, dijo sentir "mucha alegría" por la llegada de los reyes, si bien ha sido "un poquillo tarde". Ceuta sigue "fatal" y "la solución es que (los migrantes) se vayan", agrega.
- Homenaje a los fallecidos -
En la tarde, los monarcas visitarán un colegio de esta ciudad donde conviven históricamente las comunidades católica, musulmana, judía e hindú, antes de acudir a un cementerio para rendir homenaje a más de un centenar de personas que murieron durante la entrada masiva de migrantes.
Más tarde, Felipe VI, que ya calificó de "inaceptable" lo ocurrido en Ceuta, hablará ante representantes de la sociedad local.
Las autoridades habilitaron en el enclave más de 7.000 plazas de acogida temporal para migrantes adultos y otras 2.800 para menores, lo que permitió evacuar antes de la visita real los grandes asentamientos que ocupaban algunas playas de la ciudad.
Pero todavía hay quienes viven a la intemperie o en los montes, y algunas personas deambulan por las calles bajo la mirada de las numerosas fuerzas de seguridad.
"Si el rey llega a venir el segundo día de la invasión, se encuentra con todo el papelón que tenemos aquí. Ahora va a ver que todo está limpio", lamenta Ana Muñoz, una funcionaria de 33 años, quien afirma haber perdido parte de su confianza en el monarca.
T.Ludwig--VZ